Kayla se hartó de su ritinaria vida campesina en Ikmar, y un día decidió salir a explorar las ruinas que sus mayores creían malditas.Lo hizo de una manera original: casi desnuda. Dejó toda su ropa en casa y se lanzó al monte apenas vestida con una falda improvisada.
Le encantaba a la ninfa estar permanentemente mojada.
Cuántos placeres podía arrancarle a su cuerpo sola y a la deriva en un paraje totalmente desconocido.

0 Exprésate aquí:
Publicar un comentario en la entrada