Y sí, en nuestro mundo, las mujeres son objetos que venden. Y si les paga mucho dinero por eso. Son esclavas perfectas del sistema, están listas para vender lo que sea a través de su belleza, algunas ya desde muy pequeñas.




Todas estas son "ninfas reales", porque atrapan con su belleza y su juventud a los clientes de sus jefes, atraen y seducen a millones de consumidores, aquellos que pagan para sostener el sistema consumista. En Ninfa, la situación es bastante diferente.
Allí, en el mundo de Bag-Amón, las ninfas deben convertirse en heroínas, víctimas, fugitivas, esclavas, porque son los objetos más deseados de los adultos que tienen algún poder. Por diferentes motivaciones y para fines variados, los pods (señores feudales), los alquimistas (una mezcla entre científicos y hechiceros), los monjes de sectas variadas, los deformes, los mutantes, los freaks (monstruosidades humanas), los mutados, los cazadores de ninfas, buscan ninfas para saciar apetitos comunes y extravagantes. Para esos degenerados, las ninfas son objetos a dominar, porque el deleite de poseerlas es inexplicablemente inmenso.
Es esta la razón por la que las ninfas están obligadas a convertirse en fugitivas si desean ser libres.
¿Desean las ninfas ser libres? ¿o se conforman con ser parte del orden que alimenta la vida y el poder de los señores feudales de Bag-Amón?, como las nuestras patéticas ninfas reales se adaptaron para dar felicidad a los capitalistas más voraces.
Alicia Kinomoto
3 de Octubre de 2008

0 Exprésate aquí:
Publicar un comentario en la entrada